Cali, enero 30 de 2026. Actualizado: jueves, enero 29, 2026 20:33

Leonardo Medina Patiño

El Tabloide

Leonardo Medina Patiño

Era una dicha, cuando pasaba vacaciones en Tuluá, saber que llegaba El Tabloide el sábado temprano, cuando aún venteaba frío en la mañana antes de que iniciara la noble tarea el hermano Sol.

Ese semanario se pasaba de mano en mano. Había una especie de jerarquía lectora. Primero “Olivo”, el esposo de mi tía que, cigarro en mano y café al lado, iniciaba una parsimoniosa lectura de este periódico.

Luego, mi primo Ernesto hacía lo propio. En fin, iba de ojos en ojos, hasta que, hacia media mañana ya quedaba para abordarlo tranquilamente, con crucigramas resueltos, en ocasiones en su totalidad, en otras en estado avanzado y con preguntas que todos empezábamos a tratar de desatar, de a poco.

El Tabloide no solo se enfocaba en las noticias de Tuluá sino del centro y norte del valle del Cauca.

Y se podía encontrar en las páginas finales con fotos de quinceañeras, aniversarios de fallecimientos, grados, y eventos campesinos de zonas a donde no llegaba, ni llega, la lente de algún otro medio.

A veces salían amigos, familiares, conocidos y estaba el pie de foto que indicaba qué sucedía. La feria de Tuluá allí se noticiaba.

Y el lector podía recorrer todos esos corregimientos que están incrustados en nuestras montañas vallecaucanas, a las que le cantó José Ignacio Tamayo en el himno al Valle del Cauca.

La Marina, Pardo, Fenicia, Andinapolis, Barragán, Trujillo, Riofrío, Cuancua, Salónica, entre tantos pueblos y caseríos que son parte de nuestra identidad vallecaucana, eran cubiertas noticiosamente por El Tabloide.

También pasaron por esas páginas físicas Taponcho y su católico hermano Ciro, Gardeazabal, Omar Ortiz, Osmiro Colonia, “Polibio”, “Chucho” Zafra, entre tantos otros conocidos de ese bello y encantador municipio corazón del Valle.

Alguna vez, en una caminata por el centro (hay que aclarar que en Tuluá siempre se camina porque todo es cerca), me topé con un busto y pregunté quién era y allí estaba su fundador José W Espejo que había sido asesinado, en esos días en que a Tuluá se le antoja amanecer llena de balas, y asumió las riendas su esposa Nilsa López de Espejo quien ha sabido llevar el barco a buen puerto.

Luego, cuando pasan los años, compraba el semanario, ocasionalmente, en la caseta de revistas contigua al Café Gardel, y lo llevaba a mi mamá para que allí se paseara en el paginaje de este medio que hoy ya empieza a agonizar como tantos otros en Colombia y en el mundo, para pasar únicamente a la edición digital: www.eltabloide.com.co

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miércoles 28 de enero, 2026
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