Cali, abril 8 de 2026. Actualizado: martes, abril 7, 2026 22:44

Carlos Alberto Botero Roldán column

¿Estrategas con instinto o con intuición?

Carlos Alberto Botero Roldán

En el entorno empresarial donde la volatilidad económica y la competición son cada vez más desafiantes, la toma de decisiones exige estrategas con otros talentos que complementen el análisis de datos y la inteligencia de los mercados.

En las últimas décadas, muchos hábitos y competencias que antes eran esenciales quedaron relegados con la llegada de la informática y la automatización.

Sin embargo, como un ciclo natural, muy parecido a lo que ocurre con la moda, hoy estas habilidades vuelven a valorarse y desean ser recuperadas.

Para ahondar en este tema es importante aclarar la diferencia que existe entre dos fuerzas que suelen confundirse y mal expresarse, ellas son el instinto y la intuición.

Es importante entender que instinto e intuición no son lo mismo.

En primera medida, el instinto, en el contexto humano, no es solo biología ni temperamento, es la suma de respuestas que nuestro cerebro más primitivo ha aprendido a ejecutar de manera motora y sin ningún discernimiento.

El instinto responde a impulsos rápidos, casi automáticos, moldeados por la supervivencia y por patrones aprendidos desde la experiencia más visceral.

En los negocios, el instinto aparece cuando un estratega “siente” que debe actuar de inmediato o por impulso.

Aunque puede ser útil en situaciones de extrema urgencia, también puede llevar a decisiones precipitadas.

La intuición, por su parte, es una forma sofisticada de conocimiento. No es improvisación; es la suma no documentada de años de experiencia, observación y aprendizaje.

La intuición empresarial se activa cuando un líder conecta con las señales débiles del mercado, es sensible a su entorno, interpreta tendencias emergentes y anticipa escenarios antes de que los datos lo confirmen.

Para el entorno empresarial, el instinto no debe asistir a la toma de decisiones, mientras que la intuición tiene su puesto en la mesa directiva.

Ésta es la fuerza que provee la habilidad de tomar decisiones en contrarreloj.

Sin embargo, la intuición no debe operar sola. Su verdadero poder surge cuando se combina con la inteligencia de mercados y el análisis de datos.

Las empresas colombianas que logran integrar estas tres dimensiones: intuición, información y análisis, toman decisiones más sólidas, diseñan estrategias más adaptativas y construyen ventajas competitivas sostenibles.

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martes 7 de abril, 2026
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