Cali, junio 27 de 2026. Actualizado: sábado, junio 27, 2026 00:07
Seguridad y bienestar
Durante la campaña presidencial la seguridad y el bienestar social aparecieron como proyectos incompatibles.
Quienes hablan de seguridad de inmediato reciben el calificativo de represores.
Mientras que los que defienden la inversión social son acusados de promover el comunismo. Esa es una falsa dicotomía. Colombia necesita avanzar en ambos frentes.
La paz sigue siendo un anhelo de los colombianos. Sin embargo, construirla no significa quedarse inmóvil frente al crimen.
La “paz total” terminó fortaleciendo a los grupos ilegales y debilitando la confianza ciudadana. Al mismo tiempo, desconocer la importancia de la inversión social también es un error.
La pobreza no espera décadas por los efectos de grandes reformas económicas. Las familias necesitan oportunidades concretas, empleo, educación y apoyo inmediato para salir adelante.
Los resultados electorales envían un mensaje a ambas orillas. A Abelardo de la Espriella los colombianos le encomendaron recuperar la seguridad, pero también le recordaron que la agenda social sigue siendo una prioridad.
Gobernar no puede significar abandonar la lucha contra la pobreza ni frenar las oportunidades para quienes más las necesitan.
A Cepeda y a la oposición, por su parte, las urnas les reconocieron que millones de ciudadanos siguen respaldando esa visión de mayor equidad.
Sin embargo, también les dejaron un mensaje claro: la defensa de esas causas debe hacerse dentro de la institucionalidad y mediante una protesta pacífica.
Los colombianos están cansados de que las movilizaciones terminen convertidas en escenarios de violencia y vandalismo. El mandato ciudadano no fue escoger entre seguridad o bienestar.
Fue exigir ambas. Ese es el reto que hoy tienen gobierno y oposición. Colombia está en un punto de confluencia de dos modelos que ninguno puede desconocer.
