Cali, enero 9 de 2026. Actualizado: viernes, enero 9, 2026 10:18

Hugo E. Gamboa Cabrera

“Todo tiene su final…”

Hugo E. Gamboa Cabrera

“Nada dura para siempre…”, filosofía real del panameño Rubén Blades en una de sus reconocidas composiciones musicales, en este caso aplicable al tirano Nicolás Maduro y su caída de ese pedestal artificioso en el que se mueven algunos personajes cuando logran poder y creen, cuando se comportan mal, que jamás nada les ocurrirá ni que la historia los considerará como un mal recuerdo.

José Leonidas Trujillo, en República Dominicana, pavoroso dictador, quién se consideraba infalible y gobernaba su país como su finca ganadera, emboscado por algunos que no aguantaron más tanta ignominia. Anastasio Somoza, dictador sanguinario en Nicaragua, asesinado en Paraguay, por un comando guerrillero argentino; Manuel Noriega, panameño, aliado de Pablo Escobar; Benito Mussolini, fascista italiano; Nicolae Ceausescu, comunista rumano de la famosa “cortina de hierro”.

Personajes estos que mal gobernaron sus países, que vivían a todo lujo mientras sus pueblos padecían hambre y otras penurias inhumanas. La historia no perdona.

El “señor” Maduro no resistió tanto odio de su pueblo. No gobernó, secuestró a su país. Fue heredero de Hugo Chávez, otro que engañó a los venezolanos cuando prometió respetar la Constitución de su país, pero, ya en el poder, se envileció.

Cometió la oscura premisa de elegir como su sucesor a Maduro, sin darle oportunidad a sus compatriotas a elegir libremente.

Maduro resultó peor. Gobernó con el grupo de amigos de Chávez, hasta el punto de que en la primera protesta ordenó a tanques y colectivos proceder a asesinar, siendo grotesco ver como esos de tanques aplastaban a la gente. Doloroso. Un sufrimiento que duró 25 años.

Se demostró, una vez más, que el despotismo es una forma de gobierno que no constituye una democracia representativa, por tanto, esto del chavismo, era la práctica del peor de los totalitarismos.

Y como siempre, salen los comunistas o izquierdistas a exigir respeto al derecho internacional, sin importar el sufrimiento de casi nueve millones de seres humanos que se vieron obligados a emigrar y a la miseria total de los que se quedaron.

Acuden a un órgano como la ONU, un nido burocrático que solo ha servido para defender sátrapas y condenar a quienes defienden libertades y derechos.

Personajes como Roy Barreras, Clara López y otros, defendiendo esa tiranía en Venezuela, demuestra que Colombia no puede equivocarse. Cosas de la ideología.

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viernes 9 de enero, 2026
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