Cali, agosto 12 de 2026. Actualizado: miércoles, agosto 12, 2026 12:12

Rodrigo Fernández Chois

Una décima engañadora

Rodrigo F. Chois

Me topé en redes con una imagen que comparaba el terremoto de Colombia, de magnitud 7,4, con el de Venezuela, de 7,5, con el texto:terremotos casi iguales”.

Y entonces surge la pregunta: ¿por qué sus efectos fueron tan diferentes?

No soy sismólogo, pero mis escasos conocimientos sobre este tema se concentran en dos aspectos: primero, la magnitud se expresa en una escala logarítmica y segundo, la profundidad a la que se genera un sismo es determinante.

Si comparamos 7,4 con 7,5, parecería que están separados apenas por una décima. Y como nuestra mente piensa de forma lineal, concluimos que la diferencia es pequeña.

Pero no. En una escala logarítmica, los números avanzan poco, mientras lo que representan aumenta mucho. Un salto de una unidad implica aproximadamente 32 veces más energía liberada.

Por eso, pasar de 7,4 a 7,5 significa alrededor de un 41% más de energía, no es una diferencia insignificante.

A esto debemos sumarle otro dato: el terremoto colombiano ocurrió a unos 110 kilómetros de profundidad, mientras el venezolano ocurrió a unos 10 kilómetros.

Esa diferencia influye en la intensidad del movimiento que llega a la superficie.

Y hay otros factores como la distancia al epicentro, el tipo de suelos, la duración del movimiento y la calidad de las edificaciones.

La lección es clara: los números pueden engañarnos cuando desconocemos lo que realmente significan.

Un 7,4 y un 7,5 parecen casi iguales en una conversación casual; pero detrás de esa décima, hay una diferencia enorme.

La próxima vez que oigamos “solo fue una décima” cuando comparen sismos, recordemos que la Madre Naturaleza no siempre piensa en términos lineales.

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martes 11 de agosto, 2026
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