Cali, abril 16 de 2026. Actualizado: jueves, abril 16, 2026 23:19

Consumo y comercio

Epicca 2026: Camilo Herrera advierte un año de altos costos, baja rentabilidad e incertidumbre electoral

Epicca 2026: Camilo Herrera advierte un año de altos costos, baja rentabilidad e incertidumbre electoral
Foto: Acecolombia
jueves 16 de abril, 2026

Cartagena se convirtió esta semana en el punto de encuentro de la industria de centros comerciales y del comercio organizado con la realización de Epicca 2026, en un momento en el que el país enfrenta una mezcla compleja de factores políticos, económicos y de consumo.

En ese escenario, una de las intervenciones que marcó la agenda fue la de Camilo Herrera, socio fundador de Raddar, quien presentó una lectura directa sobre el panorama que enfrentará el mercado colombiano: 2026 será un año retador, atravesado por la incertidumbre electoral, la presión global y un entorno en el que los costos crecerán más rápido que la rentabilidad.

Epicca 2026: Camilo Herrera advierte un año de altos costos, baja rentabilidad e incertidumbre electoral

Su diagnóstico parte de una idea central: el mundo que antes ofrecía ciertas referencias de estabilidad dejó de ser predecible.

Hoy, dijo, la economía se mueve en medio de tensiones geopolíticas, cambios abruptos en el comercio internacional, disputas energéticas, volatilidad en los mercados y una agenda política global que altera permanentemente las expectativas.

En ese contexto, Colombia no está aislada. Por el contrario, recibe el impacto de ese desorden externo al mismo tiempo que entra en una fase de definición política interna.

Esa combinación, explicó, hace de 2026 un año especialmente sensible. A la incertidumbre internacional se suma el ciclo electoral colombiano, que tiende a introducir mayor cautela en los agentes económicos, frena decisiones de inversión y amplifica la percepción de riesgo.

Para Herrera, el país entra en una etapa en la que las discusiones sobre Congreso, Presidencia y orientación del próximo gobierno pesarán de manera directa sobre la confianza empresarial y sobre el ritmo del consumo.

La estructura de costos

Pero el mensaje no fue solo político. También hubo una advertencia muy concreta sobre el comportamiento de la economía real.

Según expuso, el gran problema de este año no estará exclusivamente en los precios al consumidor, sino en la estructura de costos.

El incremento salarial, la presión tributaria, el encarecimiento de algunos insumos y un entorno global convulsionado están creando un escenario en el que las empresas tendrán que operar con márgenes cada vez más apretados.

La conclusión es incómoda para el comercio y para los operadores de centros comerciales: se perfila un año de altos costos y bajas rentabilidades.

Es decir, un mercado en el que vender no necesariamente se traducirá en mejores resultados financieros.

En la práctica, esto significa que buena parte del esfuerzo empresarial se destinará a sostener operación, absorber presiones y defender margen, más que a capturar una expansión cómoda del negocio.

Herrera planteó que la economía colombiana mantiene movimiento, pero lo hace con señales contradictorias.

Por un lado, el gasto de los hogares sigue creciendo. Por otro, buena parte de ese avance ya no está explicado por mayores ingresos reales de las familias, sino por el crédito.

En otras palabras, el consumidor sigue gastando, pero lo está haciendo cada vez más apalancado en endeudamiento.

Entre alertas y oportunidades

Ese matiz es clave para entender el momento. De acuerdo con la lectura presentada en Epicca 2026, los hogares de ingresos medios y altos están jalonando una parte importante del consumo, especialmente en categorías de servicios. La demanda no desapareció, pero cambió de naturaleza.

Ya no responde solo a una mejora sólida del ingreso disponible, sino a una disposición a financiar gasto en experiencias, ocio y actividades por fuera del hogar.

Para el sector comercio, esto abre una oportunidad, pero también una alerta. La oportunidad está en que el consumidor todavía quiere salir, comprar, entretenerse y consumir servicios.

La alerta radica en que ese gasto tiene una base más frágil, porque depende del acceso al crédito y de una confianza que puede deteriorarse rápido si suben las tasas, se encarece el financiamiento o se agrava la incertidumbre política.

Desde esa perspectiva, el análisis de Herrera resulta particularmente relevante para la industria reunida en Cartagena.

Los centros comerciales, dijo, ya no pueden leerse únicamente como plataformas de compra tradicional.

El consumidor colombiano está reconfigurando su visita a estos espacios: antes iba prioritariamente a comprar bienes; ahora va cada vez más a entretenerse, comer, compartir y vivir experiencias. Esa transición, que hace años parecía una tendencia, hoy ya es una realidad consolidada.

En consecuencia, la composición del gasto dentro de estos complejos también se transforma.

Las categorías vinculadas a entretenimiento y comida fuera del hogar ganan espacio, mientras el comercio compite con mayor intensidad frente a internet, plataformas globales y nuevas formas de consumo.

Eso obliga a repensar la mezcla comercial, la estrategia de marcas y la forma en que se captura tráfico en un entorno de menor holgura económica.

Otra de las alertas que dejó sobre la mesa es la pérdida de productividad. En su lectura, la economía puede mostrar crecimiento y el empleo puede seguir aumentando, pero eso no necesariamente significa una mejora estructural si para producir lo mismo se necesita más gente o más costo operativo.

Ese desbalance termina afectando a las empresas, porque el crecimiento pierde calidad y los márgenes se deterioran.

Un mercado exigente

El 2026, por tanto, se perfila como un año de administración fina. No será un periodo para decisiones improvisadas, sino para lectura permanente del consumidor, control riguroso de costos y capacidad de adaptación.

La combinación de entorno electoral, presión global, aumento de costos y gasto sostenido vía endeudamiento configura un mercado con oportunidades reales, pero también con riesgos elevados.

El mensaje de fondo de Camilo Herrera en Epicca 2026 no fue pesimista, pero sí realista. Colombia seguirá teniendo consumo, seguirá teniendo comercio y seguirá mostrando dinamismo en algunos segmentos.

Sin embargo, ese movimiento no debe confundirse con comodidad. El mercado estará más exigente, el consumidor será más selectivo y la rentabilidad será más difícil de proteger.

En un año cruzado por elecciones, ruido internacional y hogares que siguen gastando, aunque cada vez más endeudados, la ventaja no estará en esperar un mejor entorno, sino en anticiparse.

Para los líderes del sector, esa puede ser la diferencia entre resistir el ajuste o capitalizar las oportunidades que aún ofrece el mercado.

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