Cali, enero 16 de 2026. Actualizado: jueves, enero 15, 2026 21:39

El Congreso que Colombia necesita

El Congreso que Colombia necesita

Norma Hurtado Sánchez - Senadora de la República

El próximo 8 de marzo, los colombianos elegirán un nuevo Congreso de la República. No se trata de una elección más ni de una simple renovación de curules.

Está en juego la solidez de nuestra democracia, el equilibrio entre los poderes y la vigencia real de las instituciones que sostienen al Estado de Derecho.

También, por supuesto, están en juego temas fundamentales para el bienestar social, como la salud, el deporte, la niñez, la educación y los derechos de las mujeres.

En tiempos de polarización, de discursos incendiarios y de desconfianza ciudadana, el Congreso volverá a estar en el centro del debate.

Para algunos, es visto como un obstáculo; para otros, como un escenario de confrontación política. Pero el Congreso no es un enemigo de la democracia.

Por el contrario, es uno de sus pilares más importantes. Allí se representan las regiones, se debaten las ideas, se construyen las leyes y se ejerce el control político al Gobierno de turno.

Una democracia sana no se mide por la concentración del poder, sino por su distribución y control.

Cuando un solo poder pretende imponerse sobre los demás, la institucionalidad se debilita y los ciudadanos pierden garantías.

La democracia se empieza a desmoronar. Por eso, el próximo Congreso tendrá un reto histórico: seguir ejerciendo su función con independencia, carácter y responsabilidad, sin someterse a presiones, amenazas o chantajes políticos.

El equilibrio de poderes no es un capricho ni un formalismo constitucional. Es la garantía de que las decisiones que afectan la vida de millones de colombianos se tomen con deliberación, con argumentos y con controles. No con intimidaciones, gritos o imposiciones.

El Congreso no está para aplaudir automáticamente ni para bloquear por bloquear. Está para mejorar las propuestas, corregir los errores, advertir los riesgos y, cuando sea necesario, decir “no”.

Hoy más que nunca, Colombia necesita un Congreso fuerte, técnico y comprometido con la gente. Un Congreso que entienda que legislar no es improvisar, que hacer control político no es sabotear y que proponer alternativas no es traicionar.

También será un Congreso llamado a reconectar con los ciudadanos. Recuperar la confianza exige coherencia, transparencia y resultados. Exige congresistas que escuchen más; que argumenten más y polaricen menos.

Defender la democracia no es solo proteger el voto o respetar las reglas electorales. Es cuidar las instituciones todos los días.

Es entender que la crítica no es enemiga del Gobierno, sino una herramienta para gobernar mejor. Es reconocer que sin Congreso no hay deliberación, y sin deliberación no hay democracia.

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miércoles 14 de enero, 2026
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