Cali, mayo 11 de 2026. Actualizado: lunes, mayo 11, 2026 17:17
La Carrera 105, el nuevo corazón urbano del sur de Cali
Durante décadas, muchas ciudades latinoamericanas crecieron bajo una lógica equivocada: ampliar vías, aumentar carriles y sacrificar árboles, andenes y espacios públicos para darle prioridad absoluta al vehículo.
El resultado hoy es evidente: más congestión, menos calidad de vida y ciudadanos cada vez más desconectados de su propia ciudad.
Cali no debería seguir cometiendo ese error.
La Carrera 105, entre la calle 13 y la calle 16, tiene la posibilidad de convertirse en algo distinto. No en otra avenida fría dominada por el ruido y el tráfico, sino en un corredor urbano pensado para la gente.
Una vía con un solo carril vehicular, pero con andenes amplios, arborización, iluminación cálida, mobiliario urbano y espacios seguros donde caminar vuelva a ser un placer y no un riesgo.
El verdadero desarrollo urbano no consiste en llenar de carros cada metro disponible. Las grandes ciudades del mundo ya entendieron que la competitividad y la calidad de vida nacen cuando el espacio público se humaniza.
París redujo carriles para crear bulevares caminables. Barcelona transformó sectores enteros en supermanzanas donde el peatón tiene prioridad.
Medellín apostó por corredores verdes para disminuir temperatura y recuperar el espacio ciudadano.
Mientras tanto, muchas ciudades siguen atrapadas en una visión de los años noventa donde el progreso se mide únicamente en cemento y velocidad vehicular.
Y quizá el mejor ejemplo de lo que debería inspirar esa transformación está justamente allí, el humedal Lago de la Babilla, uno de los oasis más valiosos del sur de la ciudad.
Un lugar donde todavía sobreviven dos cuerpos de agua conectados con el relicto boscoso del Zanjón del Burro, uno de los corredores ambientales más importantes de Cali.
Allí conviven samanes, ceibas, palmas, bambúes y totumos. Allí todavía habitan iguanas, tortugas, babillas y decenas de especies de aves que encuentran refugio en medio de una ciudad cada vez más hostil con la naturaleza.
Allí miles de caleños buscan algo que el urbanismo moderno parece haber olvidado: silencio, sombra, aire fresco y tranquilidad.
Ese entorno no necesita más caos vehicular. Necesita integración urbana inteligente.
La Carrera 105 podría convertirse en el gran corredor de conexión entre ciudad y naturaleza.
Cafés abiertos hacia la calle, pequeños restaurantes, ciclorrutas, espacios de contemplación y zonas caminables que permitan que la gente vuelva a vivir el espacio público y no simplemente atravesarlo.
Una zona donde el ciudadano pueda sentarse, conversar, caminar y permanecer, en lugar de limitarse a acelerar para escapar del tráfico.
Cali tiene todo para convertirse en una ciudad humana, verde y moderna. Lo único que falta es tomar decisiones valientes con nuevas ideas.
