Cali, junio 5 de 2026. Actualizado: viernes, junio 5, 2026 22:18

Colombia busca blindarse ante una posible crisis energética

GLP: la apuesta para afrontar la tensión energética

GLP: la apuesta para afrontar la tensión energética
Foto: Agremgas
viernes 5 de junio, 2026

Mientras Cali se convierte en sede del 5° Summit Internacional de GLP 2026, uno de los debates más importantes para el futuro energético de Colombia gira alrededor de una pregunta que hace apenas unos años parecía lejana: ¿está preparado el país para garantizar el suministro de energía ante un escenario de estrechez en la oferta de gas natural?

La discusión no es menor. Hoy Colombia enfrenta una creciente dependencia de importaciones energéticas, una disminución sostenida de la producción nacional de gas y la posibilidad de un nuevo fenómeno de El Niño hacia finales de este año, factores que podrían aumentar la presión sobre el sistema energético nacional.

En este contexto, el Gas Licuado de Petróleo (GLP) aparece como uno de los protagonistas de la conversación energética del país.

El Valle del Cauca se ha convertido en una región clave dentro de este panorama.

Actualmente concentra el 10% de toda la demanda nacional de GLP, equivalente a cerca de 8 millones de kilogramos comercializados cada mes, lo que lo ubica como el tercer mercado más importante de Colombia para este energético.

La importancia va mucho más allá de las cifras.

Cerca de 1,7 millones de personas utilizan GLP en el departamento y solo en Cali más de 395.000 usuarios dependen de este combustible para cocinar, calentar agua o desarrollar actividades productivas.

Pero quizás el dato más relevante es su impacto económico.

El 47% del consumo de GLP en el Valle corresponde al sector industrial, donde miles de panaderías, restaurantes, hoteles, lavanderías, cafeterías, comercios e industrias utilizan este energético para mantener su operación diaria.

La preocupación del sector surge porque Colombia perdió hace varios años su autoabastecimiento energético. Actualmente, apenas el 42% del GLP consumido en el país proviene de producción nacional, mientras que el resto depende cada vez más de importaciones.

Aunque los expertos descartan un riesgo inmediato de escasez de GLP gracias a la existencia de terminales de importación y nuevos proyectos portuarios que entrarán en operación, sí advierten sobre desafíos relacionados con costos, logística y seguridad energética de largo plazo.

De hecho, los efectos ya comienzan a sentirse en el bolsillo de los usuarios. En el Valle del Cauca, el valor promedio de un cilindro pasó de aproximadamente $79.000 en diciembre de 2025 a cerca de $87.000 en marzo de 2026, impulsado por mayores costos logísticos, incremento de precios internacionales y una creciente dependencia de mercados externos.

Deuda del Estado

A esto se suma otro factor que genera inquietud entre los empresarios: el retraso en el pago de subsidios por parte del Gobierno Nacional.

Según cifras del sector, la deuda acumulada por subsidios supera actualmente los $620.000 millones.

Esto obliga a las empresas distribuidoras a financiar con recursos propios los descuentos que reciben millones de usuarios, recurriendo incluso al sistema financiero para mantener la operación.

La situación resulta especialmente sensible porque cerca del 96% de los usuarios subsidiados pertenecen a los estratos 1 y 2, hogares para los cuales el acceso a una fuente de energía limpia y asequible resulta fundamental para su calidad de vida.

Frente a este panorama, uno de los principales mensajes que deja el Summit Internacional de GLP es que el debate energético ya no se limita a la transición hacia energías más limpias.

También involucra seguridad energética, competitividad empresarial, cobertura territorial y desarrollo regional.

Para el Valle del Cauca, la discusión adquiere una relevancia aún mayor. Además de ser uno de los mayores consumidores del país, la región es un punto estratégico para el abastecimiento energético del suroccidente colombiano y un corredor logístico fundamental para departamentos como Cauca y Nariño.

La otra cara de la crisis energética: 25.000 hogares aún cocinan con leña.

El debate energético también tiene una profunda dimensión social. Mientras el país discute abastecimiento, importaciones y seguridad energética, miles de familias continúan dependiendo de combustibles tradicionales para realizar actividades básicas como cocinar.

Solo en el Valle del Cauca, cerca de 25.000 hogares todavía utilizan leña como principal fuente energética, concentrados principalmente en zonas rurales, donde se registra el 95,9% del consumo total de este recurso.

En conjunto, el departamento consume más de 89.000 toneladas de leña al año, una cifra que refleja los desafíos que aún existen en materia de acceso a energías modernas y limpias.

Según expertos del sector, sustituir la leña por GLP representa beneficios que van mucho más allá de la comodidad.

La reducción de la exposición al humo disminuye significativamente las enfermedades respiratorias asociadas a la contaminación intradomiciliaria, mejora la calidad del aire dentro de las viviendas, reduce la presión sobre ecosistemas forestales y permite a las familias ahorrar tiempo en la recolección de combustible.

Por esa razón, durante la Cumbre Internacional de GLP uno de los temas centrales será el papel que este energético puede desempeñar en la lucha contra la pobreza energética, especialmente en territorios apartados donde otras alternativas aún no logran llegar de manera eficiente.

Por eso, durante el 5° Summit Internacional de GLP, líderes empresariales, reguladores, expertos internacionales y autoridades nacionales analizarán cómo fortalecer la infraestructura energética, diversificar las fuentes de suministro y construir mecanismos que permitan garantizar energía confiable para hogares e industrias en los próximos años.


GLP: la apuesta para afrontar la tensión energética

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