Cali, junio 21 de 2026. Actualizado: domingo, junio 21, 2026 22:10
El milagro de Abelardo
La elección de Abelardo de la Espriella como presidente de Colombia no surgió de la nada. Por el contrario, fue el resultado de una lectura política que pocos hicieron y que comenzó a manifestarse desde las elecciones presidenciales de 2022.
En aquella ocasión, Rodolfo Hernández, un candidato sin origen en los partidos tradicionales, con un discurso políticamente incorrecto y claramente outsider, logró pasar a la segunda vuelta y dejó por fuera a las maquinarias políticas tradicionales.
La final de 2022 enfrentó a Gustavo Petro y a Rodolfo Hernández. Fue una señal poderosa sobre el cansancio de los colombianos frente a los partidos políticos tradicionales.
De la Espriella entendió ese mensaje. Pero también entendió otro fenómeno que se consolidó durante los cuatro años del gobierno Petro: la desilusión de una parte importante del país con la izquierda.
Así como en 2022 muchos colombianos buscaron una alternativa a los partidos tradicionales y encontraron en Gustavo Petro una opción distinta, en 2026 una mayoría buscó una alternativa al petrismo y la encontró en Abelardo De la Espriella.
El ahora presidente electo construyó una conexión sencilla con los ciudadanos. La figura del Tigre y el saludo de “firmes por la Patria” se convirtieron en símbolos fáciles de identificar y de repetir.
Además, supo interpretar una tendencia que no es exclusivamente colombiana: Volodímir Zelenski en Ucrania, Javier Milei en Argentina y Donald Trump en Estados Unidos tienen trayectorias muy distintas a las de los políticos tradicionales.
Son figuras con estilos poco convencionales, presencia mediática y discursos que rompen con los moldes clásicos de la política.
De la Espriella entendió que esa tendencia también estaba llegando a Colombia y la encarnó.
La conclusión es clara: Más allá de cómo resulte su gobierno, la elección de Abelardo de la Espriella marca un cambio en la política electoral colombiana, en la forma de hacer campaña y de conectar con los ciudadanos para llegar al poder.
Quienes tienen aspiraciones a alcaldías y gobernaciones para 2027 deben entender que el 21 de junio de 2027 quedó enterrada la forma tradicional de hacer campaña a partir de los partidos tradicionales y de respaldos de jefes políticos, que ya no suman votos sino que transfieren desprestigio.

