Cali, junio 6 de 2026. Actualizado: viernes, junio 5, 2026 22:18
“Magnifica Humanitas”
León XIV y su encíclica en favor de la humanidad en tiempos de Inteligencia Artificial
Luis Ángel Muñoz Zúñiga
Especial Diario Occidente
León XIV, Robert Francis Prevost, ungido Papa desde el 8 de mayo de 2025, publicó el pasado 15 de mayo de 2026 la Carta Encíclica “Magnifica Humanitas”, cuyo principal objetivo es la custodia de la persona humana en el tiempo de la Inteligencia Artificial.
La encíclica que prosigue con la Doctrina Social de la Iglesia, completa más evidencias que demuestran cómo el pontificado y los obispos, estos a través de documentos de sus conferencias episcopales, siguen interesándose en los problemas e injusticias que afectan la humanidad.
Con “Magnifica Humanitas” de León XIV, la jerarquía fija su posición frente a la I A que debilita el juicio humano.
La Iglesia deberá desengavetar los documentos episcopales y las encíclicas, apropiarlas e interpretarlas conjuntamente con los grupos y las comunidades de base.
“La Doctrina Social de La Iglesia se muestra en su faceta más auténtica: no es un manual de principios y de normas para aplicar, sino un camino de discernimiento comunitario. Nace del encuentro entre el Evangelio y las preguntas de la historia, se deja interpelar por los signos de los tiempos; se nutre de la contribución de la ciencia, las culturas y las experiencias humanas. Cuando la dignidad de los humanos se ve desfigurada, cuando la política no responde a los dramas de la humanidad, cuando la economía se vuelve contra la persona o la ciencia traspasa los límites de su método, la Iglesia junto con las demás confesiones cristianas o los creyentes de otras religiones, debe hacer oír su voz, no para dominar, sino para servir a la comunión. La Doctrina social se convierte en Teología de la Comunión en la historia”.
Paradigma del poder digital
Además del Evangelio, las encíclicas son instrumentos fundamentales para que el magisterio eclesiástico haga un trabajo pastoral más atrayente, despierte el interés de los apáticos y evidencie compromiso social en la solución de las injusticias que vulneran la paz del pueblo de Dios.
La reciente encíclica es breve, redactada en 45 páginas, fácil de comprender, contextualiza el paradigma del poder digital y la I A en el riesgo mundial del transhumanismo.
Está estructurada con una Introducción y la Conclusión al final, 245 párrafos distribuidos en 5 capítulos, titulados: 1) Un pensamiento dinámico fiel al evangelio. 2) Fundamentos y principios de la Doctrina Social de la Iglesia. 3) Técnica y Dominio.
La grandeza de la persona humana ante las promesas de la IA. 4) Custodiar lo humano en la transformación. Verdad, Trabajo y Libertad. 5) La cultura del poder y la civilización del amor.
“Magnífica Humanitas” no está dirigida sólo a los creyentes y practicantes católicos, sino también a toda persona que quiera investigar sobre las repercusiones sociales, laborales, económicas, educativas y de poder de la I A.
Por ende ofrece una valiosa fundamentación para la familia y las instituciones educativas que mediante acuerdos busquen regular el uso de los aparatos virtuales, consignándolos en sus manuales de convivencia.
La encíclica no se tomará como un texto aislado, en su introducción actualiza, redefine y fundamenta en Doctrina Social de la Iglesia, evoca a los papas y hace una síntesis de la historia de las encíclicas, las contextualiza y las reseña con los diferentes problemas socioeconómicos y políticos que asumieron, desde la “Rerum Novarum” que el Papa León XIII publicó en 1891.
Riesgos de la Inteligencia Artificial
“Magnifica Humanitas”, advierte que la IA, aunque represente desarrollo tecnológico, vulnera la comunicación humana, ahonda las desigualdades, debilita los juicios morales y agudiza la crisis lectora, la falta de razonamiento y de creatividad artística.
Advierte sobre el impacto energético y medioambiental. “En el uso personal, tres aspectos, deben ser tenidos en especial consideración: la facilidad para lograr el resultado, la impresión de objetividad y la simulación de la comunicación humana, que debilitan el juicio personal y la creatividad. Cuando la palabra es simulada, no construye una relación, sino una apariencia, introduce en un contexto pobre de relaciones y de afectos reales. El riesgo no es tanto que una persona crea que está hablando con otra, sino que pierda el deseo mismo de buscar realmente al otro”.
“Las ventajas en términos de eficiencia y las potencialidades de mejora en algunos servicios son evidentes; sin embargo, una adopción rápida y acrítica nos expone a diversos riesgos, como el de subestimar el impacto ambiental. Los actuales sistemas de IA requieren de grandes cantidades de energía y agua, incidiendo de manera significativa en las emisiones de anhídrido carbono y consumen recursos de manera intensiva. Con el aumento de la complejidad, sobre todo en los grandes modelos lingüísticos, crecen también las necesidades de potencia de cálculo y capacidad de almacenamiento, que se apoyan en un conjunto de máquinas, cables, centros de datos e infraestructuras consumidoras de energía. Por eso es esencial desarrollar soluciones tecnológicas más sostenibles para reducir el impacto medioambiental”.
A manera de epílogo
Cuando la máquina aceleró la revolución industrial, los trabajadores artesanales la tomaron como amenaza porque los los condenaría al desempleo.
Fue un fenómeno social cuantitativo, que paradójicamente, provocó una cualificación ideológica de la fuerza de trabajo en riesgo, porque generó y acrecentó la conciencia de los obreros, motivándoles a que se organizaran para hacerle frente a las convulsiones sociales.
La irrupción de la máquina los llevó a cualificarse política y sindicalmente, para enfrentar la crisis social y económica de esos tiempos.
Dos siglos después, cuando la I A es el nuevo fantasma que recorre el mundo, que representa una amenaza real, los anubla y ellos con sus hijos la acogen como la gran invención de la humanidad, olvidando que no sólo desplazará la fuerza laboral, sino lo peor, despojará del raciocinio, el pensamiento y la creatividad. La IA es la gran invención tecnológica que puede vulnerar la existencia humana.
“El riesgo no es sólo que algunas tecnologías se usen mal, sino que el paradigma tecnocrático en el que estamos inmersos, potenciado por la revolución digital y la IA, haga parecer justa y normal una visión antihumana, según la cual la plenitud de la vida consistiría en tener más, reducir la fragilidad, eliminar lo imprevisto y controlarlo todo. Cuando la eficiencia se vuelve medida de valor, el ser humano es tentado a considerarse como un proyecto que debe optimizarse más que como una criatura llamada a la relación y a la comunión. En realidad, absolutizar una sola dimensión del ser humano será siempre erróneo”.

